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Cómo realizar una limpieza en las alturas

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Publicado por en Noticias Sector ·

La altura que están llegando a alcanzar los edificios en las ciudades, especialmente los de oficinas, está propiciando que los servicios de limpieza en altura sean cada vez más demandados por parte de las empresas propietarias.

Se trata de un trabajo que, generalmente, se realiza cuando la limpieza no puede efectuarse desde el interior, por lo que suele incluir fachadas y cristales y todos aquellos elementos que puedan encontrarse en el exterior de las construcciones.

No obstante, no todas las empresas de limpieza pueden desempeñar la función de limpiar en altura ya que es necesario tener en cuenta una serie de premisas importantes a la hora de realizarla y preparar correctamente al personal que vaya a llevarla a cabo. El objetivo no es sólo que el cliente quede satisfecho con el trabajo sino, sobre todo, que ésta se realice con seguridad y sin correr ningún tipo de riesgo.

Así, lo primero es realizar un estudio de la construcción que debe limpiarse y elaborar un plan de trabajo. A partir de ahí, la empresa debe elegir el medio y el sistema que mejor se adapte a las necesidades y, por supuesto, los profesionales más adecuados para desarrollarlo.

De hecho, habrá estructuras que podrán limpiarse desde el suelo con pértigas telescópicas y barras extensibles, mientras que, en otros casos, serán necesarios equipos específicos de acceso como plataformas elevadoras o suspendidas, andamios móviles, colgados o de borriquetas e, incluso, equipos alpinos –en estos casos la experiencia y la responsabilidad del trabajador deben ser absolutas, al igual que las medidas de seguridad-.

Además, los profesionales deben conocer en todo momento los posibles inconvenientes que pueden surgir al realizar este tipo de limpiezas –por ejemplo, que se abra una ventana, que se cuele un ave, etc.- para estar preparados y reaccionar correctamente para evitar cualquier accidente.

Igualmente, deben emplearse los útiles, las herramientas y los productos adecuados en función de la superficie que vaya a limpiarse. Por ejemplo, en el caso de que se trate de cristales, se debe trabajar siempre con un cepillo, una banda limpiadora, los aparatos limpiacristales específicos, rascadores, pulverizadores, cubos, esponjas y los equipos de tratamiento de agua concretos para cada caso.




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